martes, 30 de septiembre de 2008

Sueños de Papel



Siempre hubo un momento para aprender a besarnos, para comprender del porque de nuestro encuentro. O talvez solo lo imaginaba, talvez había planeado este encuentro inconscientemente. Yo te quise conocer esa tarde en aquel café sin más ni más.

¿En verdad estábamos felices el uno con el otro?

¿Había una razón tan grande como para haber decidido emprender este viaje, en una cita inmediata, con palabras que encerraban una promesa de amor duradero?

Hubo una noche, la recuerdo, podría parecer que fue ayer pero en verdad nunca fue.
Tú solías despertarme a mitad de la noche preguntándome si estaba dormido.
–Amor, cuando un hombre ronca, por lo general esta mas que dormido– iba a responderte cuando lo hicieras. Pero esa vez, tus palabras se acabaron en un agarre de manos y un suspiro viendo al techo.
Yo de perfil y tu boca arriba, un apretón era suficiente talvez por una noche, ¿pero y la siguiente y la de hoy?
¿Que hay de tu pregunta inmediata?
Y lo hice, invadido por la incertidumbre te pregunté donde había quedado ese sacudirme por el pecho y voltearme a mitad de mi sueño para preguntarme si dormía.
Tu me respondiste sincerada y demasiado precoz: –He aprendido a no despertarte por la noche, porque se que es lo único verdaderamente seguro que tenemos. Tu un día podrías huir o morir así como así y yo te extrañaría a mas no poder. Pero aún encuentro adorable esa forma en que me escribes en tus sueños porque siempre me adornas el nombre–.

Algún día talvez nos conoceremos y dejaremos de soñar.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Marmolismo protagónico



...

Marmolismo protagónico

Lo vio por primera vez en un parque, una sombría tarde otoñal, el era bello y frío
como casi todos los demás.
Trato de impresionarlo, cruzándose en su mirada, pero el no lo observó.
Lo contempló prolongadamente, y el lo ignoró.
Entonces decidió transformarse.
Se convirtió en el Día, e hizo que su cuerpo resplandeciera con el sol, pero a el no
le importo.
Se transformó en Noche, y lo baño con un fresco y dócil rocío, y el no lo notó.
Tomo la forma de un ave, y le susurro una melodía al oído, pero el no escuchó.
Se convirtió en viento y todos los árboles bailaron para el. Pero el no se inmutó.

Finalmente, abatido, triste y solo, se transformó por última vez.
Se convirtió en el olvido (que también es la muerte), y desapareció.

El vivió mucho tiempo más, y fue hermoso, joven y resplandeciente, pero también,
duro frío y solitario. Como todas las otras estatuas del parque.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Eterna Espera





Fue una noche diferente a las demás. Muy pocas horas logré concebir el sueño.
Apenas recuerdo cerrar los ojos y dejar el libro sobre mi pecho.
Marcaba la página 66 pero no recordaba lo leído antes de dormir.
Ni siquiera recuerdo haber comprado este libro.
Un soplo talvez fue suficiente para apagar la vela.
Pareciera que este día, al despertar, había olvidado lo que es la realidad
y me aferré demasiado al sueño.

Era una mujer delgada, escote pronunciado y una falda muy larga le
cubría los pies. Su rostro engendraba más que una sonrisa una especie
de mueca. Unas largas manos y un intolerable pronunciar las
palabras "Te esperaré".
Podría decir que era invierno puesto que sentía el frío calar mi cuello
y mis manos. Traía guantes y bufanda. No encuentro diferencia entre
el sueño y mi vida diaria, pero recordé que esta vez había voces y me
veía yo mismo en tercera persona.

"No hay sonidos en los sueños. No puedes verte en este mismo instante
más que como un ojo sin fondo donde todo parece eterno"

Talvez, de esa forma, encontré algo memorable para escribir en mis
memorias. Ahora la pregunta era si usarlo como un escrito para mi
nueva experiencia, o como un apunte más en mi diario de vida.
La mujer era real, sus palabras parecían reales, pero nadie pronuncia
de esa forma las palabras "Te esperaré".

No hay eternidad que baste, para cubrir tremenda sentencia.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Primavera en Ascenso


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Existir

desmentir que somos nada más que una silueta
diciendo a gritos que nos amamos, bebiendonos el ego exacto
tragar el eco de los rumores, vomitarlos
flotando entre sirenas, de aquellas con rasgos felinos, morderlas

disueltas

di que lo aceptas, y caer.

Subsistir
nunca ha sido lo mismo
tan diferente como es besar a ojos cerrados



o espiando a esa pesona de la esquina en la avenida
que cruza las piernas
para que no se le escape el deseo matado por los ojos
deseando que en esos labios esten los suyos
perdiendo saliva por las manos.

Nunca ha sido lo mismo, no.

Entra la música por los oídos
la lengua y nuestro cuerpo entero se mueve sin sentido, sintiendo al otro
nunca a nosotros mismos, porque esas figuras de movimientos no las entendemos,
no se deletrean, entonces ya no sentimos

somos uno con el otro

saboreamos la estela-arcoiris que fluye y se diluye
desde las sienes, a los tendones rotos y parchados de placer
desde el nacimiento, al orgasmo que se escapa por los ojos.

O enterrarnos la cabeza en la tierra
velozmente como el ayer, muriendo cándidos e incompletos
soltando a los sueños que no se animaron a ser
preferir escondernos antes que a la gillete

lo que es peor

morirnos de la forma más filosamente herida que puede haber
morir mientras aún se oye como se va todo, como todo ya no es nuestro,
ni del otro, ni del viento porque ya ni el viento está en las manos
y sentir que al respirar nos morimos cada vez más, y que dormirnos
puede ser una oportunidad

"que sea para siempre…mañana ya no quiero estar"

cobarde!

se ausentan las palabras y se me quiebran los huesos
formando tenedores que se entierran en mi cuerpo y se arrastran
como gusanos impotentes, que no saben ni donde están una de
esas avestruces fui emplumada de temores
tan llena de nada, tan cansada de todo
pero aquello que fue ya no ha de retornar
ni un suspíro milimétrico de aquella realidad, ni un poco de aquella
tentativa de sombra no tengo esas ansias a degustar.

Existir o subsistir

danzar o morir.