domingo, 21 de septiembre de 2008

Eterna Espera





Fue una noche diferente a las demás. Muy pocas horas logré concebir el sueño.
Apenas recuerdo cerrar los ojos y dejar el libro sobre mi pecho.
Marcaba la página 66 pero no recordaba lo leído antes de dormir.
Ni siquiera recuerdo haber comprado este libro.
Un soplo talvez fue suficiente para apagar la vela.
Pareciera que este día, al despertar, había olvidado lo que es la realidad
y me aferré demasiado al sueño.

Era una mujer delgada, escote pronunciado y una falda muy larga le
cubría los pies. Su rostro engendraba más que una sonrisa una especie
de mueca. Unas largas manos y un intolerable pronunciar las
palabras "Te esperaré".
Podría decir que era invierno puesto que sentía el frío calar mi cuello
y mis manos. Traía guantes y bufanda. No encuentro diferencia entre
el sueño y mi vida diaria, pero recordé que esta vez había voces y me
veía yo mismo en tercera persona.

"No hay sonidos en los sueños. No puedes verte en este mismo instante
más que como un ojo sin fondo donde todo parece eterno"

Talvez, de esa forma, encontré algo memorable para escribir en mis
memorias. Ahora la pregunta era si usarlo como un escrito para mi
nueva experiencia, o como un apunte más en mi diario de vida.
La mujer era real, sus palabras parecían reales, pero nadie pronuncia
de esa forma las palabras "Te esperaré".

No hay eternidad que baste, para cubrir tremenda sentencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

i like......