
...
Marmolismo protagónico
Lo vio por primera vez en un parque, una sombría tarde otoñal, el era bello y frío
como casi todos los demás.
Trato de impresionarlo, cruzándose en su mirada, pero el no lo observó.
Lo contempló prolongadamente, y el lo ignoró.
Entonces decidió transformarse.
Se convirtió en el Día, e hizo que su cuerpo resplandeciera con el sol, pero a el no
le importo.
Se transformó en Noche, y lo baño con un fresco y dócil rocío, y el no lo notó.
Tomo la forma de un ave, y le susurro una melodía al oído, pero el no escuchó.
Se convirtió en viento y todos los árboles bailaron para el. Pero el no se inmutó.
Finalmente, abatido, triste y solo, se transformó por última vez.
Se convirtió en el olvido (que también es la muerte), y desapareció.
El vivió mucho tiempo más, y fue hermoso, joven y resplandeciente, pero también,
duro frío y solitario. Como todas las otras estatuas del parque.
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