jueves, 10 de enero de 2008

Pequeño Principe


Un día cercano a la noche de reyes nacía una niño de ojos achinados y,
quizás por la magia que se respiraba en aquél día, el niñito siguió
creciendo con esa magia en su vida.

Despierto soñaba con poder volar, imaginaba que debía ser como
darse impulso en un columpio y confiaba en que, cualquier día,
encontraría un pasadizo secreto que lo conduciría hasta un castillo
habitado por unas elfos que la convertirían en uno de ellos.

El niñito fue creciendo hasta convertirse en un jovencito romántico
que, cuando veía películas de amor, se ausentaba en cuanto aparecía
el malvado o la parte triste, así toda la película se convertía en un
cuento de niños.
Tan romántico era que cuando escribía nunca dejaba una palabra
sola en una frase, porque pensaba que era muy triste que no estuviera
acompañada por las demás, pero al final comprendió que la palabra
no estaba sola, sino que la acompañaban las letras que la formaban.

El jovencito creía en el amor por encima de todo y estaba convencido
de que, igual que en los cuentos de hadas, el encontraría a su pequeño príncipe.
En cada chico que conocía intentaba encontrar los rasgos de su pequeño príncipe imaginario y por unos instantes su ilusión pareció verse cumplida,
convirtiéndolo en el principe más feliz del reino, pero aquél pequeño príncipe
resultó ser un espejismo y volvió hacia dónde había salido, de su propia
imaginación, dejándolo muy triste y agotado.
Pensó que quizás su pequeño príncipe jamás sería real y de pronto se
sintió demasiado pequeño para éste mundo.

El joven se fue haciendo mayor hasta convertirse en una viejecito que,
cada vez con menos ilusión y sin apenas fuerzas, continuaba su
búsqueda del gran amor y mirando cada noche las estrellas pensaba
en que su príncipe debía de estar en una de ellas, porque en la tierra
no lo encontraba.

viernes, 4 de enero de 2008

Sombras de un futuro perdido...

• • •

Sombras de un futuro perdido...

Momentos atrás yo estaba perdido
Una especie de hallarme parado en algún lugar nada fijo
De entablar conversación con tus pasadas horas
Para no quitarte el tiempo

Debiste saber lo que sentía por ti
Mi expresión ansiosa y mi brazo oblongo ofreciéndote mi vida
Ponle nombre ponle el tuyo
Hoy te veo como un motivo y no una causa

Si me dijeras que es solo un momento no me reiría
Es un gastarnos el tiempo ni tan solos ni tan acompañados
Solo corresponder las miradas
Nuestra comunicación se parecía todo menos a hablar
Nuestra tarde parecía todo menos día transcurrido

Dime la verdad
Dime que te quedas o te vas
Dime lo que sientes talvez no importa si no es seguro
De cualquier forma nunca fuiste un pronombre posesivo
Siempre tuve que aprenderte a esperar y a mirar todo a través de tu
ventana.
Mientras tu me esperabas y yo no sabía como empezarte a amar
Siempre hubo un tiempo y un ahora
Hoy no es nada solo horas, horas, horas y una excusa urgente
para seguir amándote en secreto.


• • •

Pequeñas cosas-tan grandes-tan de mí....



Pequeñas cosas-tan grandes-tan de mí....

Yo soñaba con ser astronauta.

...El astronauta soñaba con ser alguien.
El niño soñaba con ser Hombre.

...El hombre deseaba que alguien quisiera ser como el.
El corazón quería ser amado.

...El amado no quería perder su corazón.
La poesía quería ser cantada.

...El cantante se hizo escritor.
El día quería morirse de noche.

...La noche buscaba compañía.
Los días maduran a la gente.

...Las manzanas aun no caen del árbol.
El tiempo busca hacerse cargo.

...El reloj maneja nuestras vidas.
La muerte parece hacer su trabajo.

...El oficio no quiere decir vocación.
La vida parece detenerse.

...Tan solo es tu ojo que deja de girar.
Las memorias parecen imperativas.

...Los regaños parecen recuerdos.
La mesa está puesta.

...El desayuno nunca está servido.
Las agujas están sobre la mesa.

...Toma el arma, y hazme daño.
El niño busca aceptación pero es muy pequeño.

...El anciano parece ese mismo niño muriéndose de ganas.

Yo me muero de ganas, pero no soy niño, ni anciano, ni aguja, ni desayuno,
ni la vida girando, ni el ojo cerrado, ni la muerte, ni la vocación de escritor,
ni la noche, ni la manzana, ni la poesía, ni el escritor, ni el corazón, ni el amado,
ni el hombre, ni el niño.

Tan solo soy alguien que quiere escribir como si tuviera ganas de morirse
por escribir.
Hoy soy el astronauta y mañana, solo talvez, pueda ser Yo.


• • •

De Ilusiones y Sueños...



(…) Entonces descubrí que aún me quedaba una ilusión en una especie
de piel interna a la que podria llamar inconciencia.

Después de mil caminos ya no debo contener los llantos ni esquivar
espantos. Al fin ya no creo que existan los silencios: siempre el cuerpo
nos dice algo.

Descubrí que mis ojos formaban soles al verte y que mi piel ya no
estaba todo el tiempo congelada; sino que ahora tenia esa sensación
de energía al saber que en un futuro tendré tus besos.

Esa noche descubrí que mi necesidad de seguir existiendo se
reafirmaba cada vez que aparecían nuevos sueños…

Yo te veo en cada uno de ellos...


• • •