martes 6 de enero de 2009

Dibújate en Mi.


Dibújame una casa en lo alto de tu cielo, donde las orillas son alcanzables y es posible desnudarte sin quitarte la ropa.
Llegaste y me has dado la segunda oportunidad de enamorarnos que todos tenemos. Y es que comenzaba a tocar fondo dentro del pasado que no me dejaba leer calendarios de este año. Ahora estoy dispuesto a mirarte de perfil sin saber que piensas; a esconderte en el armario hasta que el invierno pase y los matices polares mueran; a lavarte la sonrisa fingida mientras me dices la tristeza que guardan mis ojos; a montarte en una canción que hable de nosotros dos.
Dame un poco de tu todo, una seña de gracia, un ademán de amores prohibidos que me diga por donde volver cuando me pierda; una cinta de tu voz para arrullarme.
Y entre tanto y entre poco, nos transformamos desnudos en uno solo, cambiando la realidad y lo que sabemos de ella.

jueves 2 de octubre de 2008

Tres Minutos...

Tienes 3 minutos para darme razones
De porque debería abandonar:

La noche es larga y silenciosa
Necesitas de un beso y un buenas noches
Recuerdos de una ciudad
Esas mochilas al hombro
Esas noches y casas ajenas
Esas latas de atún
Esos poemas inentendibles idiotas fracasados
Esa guitarra y canciones
Ese cuarto y vecindad
Esos baños tu y yo juntos
Esos bares de la ciudad
Y la Colmena
Y las cervezas
Y las sombrillas y el trovador
Es por esa mesa y la propuesta indecorosa
Es por ese anillo de oro que mancha tu dedo.

Tienes 2 minutos:

La trama necesita de caídas
Necesitas de un poema y una canción
Recuerdos de toda una vida
De bocadillos en la esquina
De manit0 sudada y por el centro
Esas palomas en el kiosco
Ese hotel de $20000
Ese 14 de febrero
Y yo de ramos y zapatos
De ese libro del perfume
De tu perfume económico
Comprado sin dudas por mí.

Tienes 1 minuto:

Soy un buen hombre y te amo
No se si demasiado o suficiente
No se si de entre tantos o de entre pocos
Ese hombre que te sostiene la mirada
Que te llora en su canción
Que se traga tus dolores
Y busca la forma de animarte
Ese hombre que busca hasta donde nadie encuentra
Que escribe y es siempre por ti
Ese hombre y su fidelidad no muy clara
Ese hombre que sabe llamarte por tu nombre
Y descubrirte en la intimidad
No de pies a cabeza
Sino de alma a corazón
Y soy yo el que te pide razones
Posibles, suficiente, pero no tan exactas
Porque no las hay.

No puedes romper un corazón roto.

martes 30 de septiembre de 2008

Sueños de Papel



Siempre hubo un momento para aprender a besarnos, para comprender del porque de nuestro encuentro. O talvez solo lo imaginaba, talvez había planeado este encuentro inconscientemente. Yo te quise conocer esa tarde en aquel café sin más ni más.

¿En verdad estábamos felices el uno con el otro?

¿Había una razón tan grande como para haber decidido emprender este viaje, en una cita inmediata, con palabras que encerraban una promesa de amor duradero?

Hubo una noche, la recuerdo, podría parecer que fue ayer pero en verdad nunca fue.
Tú solías despertarme a mitad de la noche preguntándome si estaba dormido.
–Amor, cuando un hombre ronca, por lo general esta mas que dormido– iba a responderte cuando lo hicieras. Pero esa vez, tus palabras se acabaron en un agarre de manos y un suspiro viendo al techo.
Yo de perfil y tu boca arriba, un apretón era suficiente talvez por una noche, ¿pero y la siguiente y la de hoy?
¿Que hay de tu pregunta inmediata?
Y lo hice, invadido por la incertidumbre te pregunté donde había quedado ese sacudirme por el pecho y voltearme a mitad de mi sueño para preguntarme si dormía.
Tu me respondiste sincerada y demasiado precoz: –He aprendido a no despertarte por la noche, porque se que es lo único verdaderamente seguro que tenemos. Tu un día podrías huir o morir así como así y yo te extrañaría a mas no poder. Pero aún encuentro adorable esa forma en que me escribes en tus sueños porque siempre me adornas el nombre–.

Algún día talvez nos conoceremos y dejaremos de soñar.

viernes 26 de septiembre de 2008

Marmolismo protagónico



...

Marmolismo protagónico

Lo vio por primera vez en un parque, una sombría tarde otoñal, el era bello y frío
como casi todos los demás.
Trato de impresionarlo, cruzándose en su mirada, pero el no lo observó.
Lo contempló prolongadamente, y el lo ignoró.
Entonces decidió transformarse.
Se convirtió en el Día, e hizo que su cuerpo resplandeciera con el sol, pero a el no
le importo.
Se transformó en Noche, y lo baño con un fresco y dócil rocío, y el no lo notó.
Tomo la forma de un ave, y le susurro una melodía al oído, pero el no escuchó.
Se convirtió en viento y todos los árboles bailaron para el. Pero el no se inmutó.

Finalmente, abatido, triste y solo, se transformó por última vez.
Se convirtió en el olvido (que también es la muerte), y desapareció.

El vivió mucho tiempo más, y fue hermoso, joven y resplandeciente, pero también,
duro frío y solitario. Como todas las otras estatuas del parque.