jueves, 26 de mayo de 2011

Lo que no abandona la memoria.




No tengo prisa de verte en ninguna parte, ni de aceptar o dar por hecho que
no nos queda nada más por decir. Las velas se han fundido, tus pies tienen frío,
las fiestas ya se han celebrado y no hay que llegar temprano a ningún lugar.
Nuestro destino está mas allá de nuestros caminos volviéndose a cruzar,
más allá de un montón de cartas escritas a mano, más allá de una perra
soledad que nos clava los dientes por la noche.
Hemos aprendido más que saber besarnos a distancia, más que reconocer
nuestras caras en medio de un secuestro mundial. Ahora tenemos más que
un par de entradas al cine, más que una buena botella de vino o ascensores
donde atascar nuestra despedida; tenemos más que muchas ganas de
abrazarnos, más que planes de una vida juntos. Si lo piensas por un momento,
Amor, ahora lo tenemos todo porque no necesitamos nada.
No necesito más invitarte a cenar, ni hacer fila para comprar esas entradas
para el concierto de esta noche, no necesito llegar temprano a casa
para esperar alguna llamada.
Somos afortunados, no tenemos nada pero tenemos lo que todos quieren.
Tenemos falta de algo, ausencia de abrazos, falta de compromiso, capricho de
quererlo todo a medias. Eso de lo que hablo, que no se ve y no se siente,
esa única razón para salir en tu cumpleaños y comprarte una torta para no
celebrarlo con nadie.
Desde hace meses somos los únicos que quedamos. Somos los afortunados.
Y no nos quedan mas sueños ni esperanzas, somos lo suficientemente libres
para ser los mas felices sobre la tierra. Por fin soltamos la cuerda,
por fin nos liberamos de la libertad. Por fin nos han dejado solos….

No hay comentarios: