
Si hace tres años hubiéramos coincidido fuera de la misma cafetería, y
hubiéramos tenido los mismos tres minutos para conocernos, ninguno de
los dos hubiera cedido. Y es que hace falta algo mas que ponerle ganas
al asunto, hace falta algo más que promesas que se abalancen directo a
los pies y besos acertados para intentar culminarlo todo. Para serte sincero
no recuerdo de lo que hablamos esos tres minutos mientras alguien se
quedaba sin palabras para decir que era demasiado tarde para llegarse
a conocer. Quién sabe si el tiempo nos dijo todo, o si la indiferencia del color
de tus zapatos se quitara la molestia de arremedarnos y decirnos la completa verdad. Ahora es que se vienen todas esas preguntas con las que decidimos no lidiar para olvidarnos de que antes de amarnos fuimos dos extraños que sujetaban otras manos y besaban otros labios.
Tú sabes que nada de esto tiene razón, que lo que decidimos memorizar
fue tan solo por el miedo de saber quien era el que se recostaba a tu lado
mientras tú te quitabas los zapatos al borde de tu lado de la cama. Y al abrir
los ojos sigo sin comprenderlo. Por donde sea que te mire no se quien te
trajo hasta mi y si tu cuerpo debería ser tan preciosamente perfecto. No se
diferenciarte desnudo o abrigado porque hay más que calor y piel entre
nosotros. Quién nos podrá decir si aquel hombre que te sujetaba de la mano
era algo más que tu amante o quien te envió hasta mí y todo lo que somos.
Quién podrá decirnos que estuvimos totalmente equivocados desde el
momento en que miraste hacia la dirección acertada. Y que el que reconocieras
era mi antiguo amante, y el café de la otra esquina, y el recuento de los daños,
no haya sido una sola necesidad de poner las palabras sobre el mantel de
margaritas.
Hoy se nos hace tarde para recordar porque estamos tan juntos y tan lejos
de aquel lugar. Hoy es que por fin decidimos mirar un segundo hacia atrás,
por el retrovisor, todo bañado de colores dorados e imágenes ignotas, y saber
porque seguimos celebrando nuestro aniversario como si en realidad supiéramos
la verdad acerca del amor.
Hoy nos quedamos sin memoria y sin lugar de bienvenida.
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