A veces me pregunto qué reglas usará el destino para elegir sus cartas, porque
mirando las mías tal vez sería hora de cambiarlas.
Hay momentos en los que me siento muy pequeñito y agachado me tapo los oídos,
en un vano esfuerzo para no escuchar el ruido que hace el mundo al tomar velocidad.
Tal vez me haya quedado atrás sin darme cuenta y tal vez al intentar alcanzar a
los demás lo único que consigo es lastimarme por hacer un sobre esfuerzo para el
que no estoy “destinado”.