jueves, 10 de abril de 2008

¿ Te Acuerdas?




¿Te acuerdas de las miles de formas que inventábamos solo para
dejar de ser niños?
Un sujetarse las manos y empaparlas de sudor; un besarnos tan
despacio como para que la gente hablara de nosotros; un beber
demasiado para acabar tumbados de sueño; un comprar barritas
de jabón para lavarnos la espalda.

Lo único que conservo es la sonrisa de niño que me dibujaste ese sábado
mientras pintaba tu habitación. Y es que no me puedo deshacer de
ella puesto que aún me veo en el espejo.

¿Te acuerdas de las miles de formas que inventamos para dejar de ser adultos?
Llorar durante siete horas en una micro que partía de ti a
mas allá de nosotros; amarrarnos los cordones mientras alguien
se despedía por la ventana del tren hacia algo mas que un futuro
juntos; un fotografiar cada momento para no perdernos la pista por
completo; un envidiar a todas esas parejas que lograron lo que nosotros
no pudimos; un cantar tan lentamente para no llegar a ese nombre
antes indolente.

¿Te acuerdas de las miles de formas en las que aprendimos a romper promesas?
No contestar las cartas sin estampilla; deshacerse de cada borrador
de poema para dejarlo en la basura por la mañana; un romper las fotografías
que nos mantenían como todo excepto desconocidos; borrar nuestro
número telefónico de la agenda que usábamos de cenicero; un dejarse el
cabello mas largo para vernos diferentes e irreconocibles; un menguar por
las noches hablando de lo mal que la pasamos.

¿Te acuerdas de la única forma que inventamos cuando nos dijimos adiós?
Un darnos la espalda mientras crujíamos los dientes y tratábamos de mirar
todo excepto el suelo.
Hoy te lo confieso, yo fui el que cedió. Miré de reojo como te ibas. No soportaba
la idea de dejar de ver como metías las manos a los bolsillos de tus jeans, agitabas
tu paraguas y salías por la puerta hacia la lluvia de Santiago.

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