
Date cuenta. Realmente, no existe un orden cronológico. Todo es
anacrónico. Los acontecimientos suceden, van y vienen, uno y
después otro, pero no hay ninguna relación entre ellos. Casi todos
los días son prácticamente iguales. Puede cambiar la temperatura.
Los fines de semana pueden cambiar los programas de televisión.
Nunca me fijo en las personas que hay al otro lado de mis pupilas
ni de la vereda. Entonces, el mal palpita como un corazón fundiéndose
al sol.
Para lo que valga, había una vez dos cuerpos que se derretían hasta
convertirse en un campo de fuerza lleno de sudor donde era imposible
distinguirse uno del otro. ¿Amor? Hicimos el amor o el sexo sobre las
rocas de la playa. Yo me raspé la piel. El se arañó la espalda y se rasgó
la ropa. Una luz exquisita. Y ahora esto.
Pero estamos rodeados de oscuridad para recordar siquiera esto.
No somoscapaces de imaginarnos nada. Ni siquiera podemos soñar.
Estamos atrapados en el interior de una muralla infranqueable.
Y entonces, de nuevo esto. Nada.
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