
La velocidad con la que transcurre todo.
Nuestra muerte aproximándose.
Lo que me asusta, lo que me estalla en las aletas de
la nariz, es la velocidad.
Cada bocanada de aire es velocidad.
Hay distintas velocidades dentro de la velocidad.
El día pasa despacio, o de prisa. Realmente, nuestra angustia
no nos permite saberlo. Al final, la vida se puede ver como
algo sin trascendencia, pues te resulta insignificante
desde la perspectiva de la enorme escala evolutiva.
Pero todo importa, aunque solo nos demos cuenta de ello
cuando la vida nos enseña su cara más espantosa, cuando en
cada instante el espacio que nos rodea es todo lo que hay.
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